Cuidado para Joyas


Las joyas de The Jewel Box by JQuiros estan muy bien elaboradas y con los cuidados apropiados pueden ser disfrutadas por generaciones. Los contaminantes del aire, el polvo, el sudor, perfumes y otros elementos naturales puede entorpecer la aparición de piedras preciosas o metales preciosos. Debido a esto, siempre es una buena práctica limpiar su joyería con un paño de algodón después del uso.

Adicionalmente, las joyas deben de ser limpiadas profesionalmente e inspeccionadas una vez al año. Al igual que un automóvil fino, la inspección y el mantenimiento periódico de las joyas ayuda a evitar costosas reparaciones o reemplazos. Personalmente inspeccione sus joyas mediante el uso buscando piedras sueltas o astilladas, enlaces desgastados, enchufe dobladas, o cierres que funcionan mal.

Si se encuentra un problema, la pieza debe ser llevado inmediatamente para su reparación para evitar mayores daños o pérdidas. Su tienda más cercana de The Jewel Box puede facilitar esta tarea, o puede contactarnos para obtener información acerca de otras opciones.

Cuidado para piedras preciosas

Algunas piedras preciosas son por naturaleza más frágiles que otras. En general, puede evitar muchos problemas al no exponer las piedras preciosas a los elementos comunes, tales como:

– Cloro
– Productos químicos de limpieza del hogar
– El calor extremo o la luz
– Agua salada

Todas las piedras preciosas, incluyendo diamantes, pueden hacer desgastarse, o rayarse bajo las circunstancias adecuadas. Evitar el uso de anillos o pulseras mientras se hace cualquier trabajo manual, incluidas las tareas domésticas. Las joyas deben de ser retiradas antes actividades extenuantes o en momentos en los que podría ser sometido a golpes fuertes o fricción excesiva.

Para la mayoría de las piedras preciosas, lo mejor es limpiarlas con jabón de lavar platos y con agua. Sin embargo, debido a la fragilidad de los rubíes y esmeraldas, deben sólo limpiarse con un paño de algodón seco – jabón para lavar platos diluido no se debe utilizar en este caso. Nunca quitarse los anillos tirando de la piedra; las púas o bisel pueden dañarse causando que la piedra se afloje o se pueda caer. Cuando no está en uso, siempre guardar sus joyas en la bolsa o caja que recibió al comprar. Almacenar cada pieza de joyería de piedras preciosas por separado en su bolsa o caja de almacenamiento para evitar la pérdida de brillo excesivo y el rascado.

 

Cuidado para oro y platino

Para limpiar el oro o la joyería de platino, diluir detergente para lavar platos en un pequeño recipiente con agua tibia y remoje cada pieza durante unos 3-5 minutos. Limpiar suavemente la pieza utilizando un paño de algodón limpio. Para asegurarse de que haya extraído todo el jabón, enjuague sus joyas con agua tibia y sequelas con un paño suave y sin pelusa. Asegúrese de secar las joyas completamente antes de volver a usarlas.

The Jewel Box desaconseja el uso de un limpiador ultrasónico, vapor u otros productos químicos de limpieza de joyas (incluyendo la lejía, amoníaco, bicarbonato de sodio y aluminio) en las piedras preciosas. Sólo deben ser limpiados con jabón para lavar platos diluido suave y agua tibia.

 

Cuidado para piedras cristalinas

Las piedras cristalinas, como la amatista, topacio azul, y citrina, atraen a los aceites y lociones haciendo que resulte opaca. Para limpiar, remojar en un recipiente de agua con un toque de jabón suave. Un cepillo de dientes de bebé suave puede ser utilizado para limpiar alrededor y detrás de la piedra. Después de la limpieza, coloque su joyería en un colador y enjuagar antes de secar con un paño sin pelusa.

 

Cuidado para perlas

Las perlas requieren una atención adecuada para conservar su belleza y brillo. Deben mantenerse lejos de perfumes, cosméticos, la transpiración, cloro, vinagre, amoníaco y suciedad. Recomendamos ponérselos de último, después de usar productos para el cabello y perfumes. Las perlas se deben quitar antes de hacer ejercicio para protegerlos de la transpiración. Después de usar, limpie suavemente con un paño ligeramente húmedo.

Lave las perlas periódicamente con jabón suave (no detergente) y un paño suave. Enjuague perlas en agua limpia y envuélvalas en una toalla de algodón húmedo fina para secar.

Para evitar que se raye, las perlas deben ser almacenadas lejos de otros objetos.